ludica
Asumir el
juego desde el punto de vista didáctico, implica que este sea utilizado en
muchos casos para manipular y controlar a los niños, dentro de ambientes
escolares en los cuales se aprende jugando; violando de esta forma la esencia y
las características del juego como experiencia cultural y como experiencia
ligada a la vida. Bajo este punto de vista el juego en el espacio
libre-cotidiano es muy diferente al juego dentro de un espacio normado e
institucionalizado como es la escuela.
La lúdica
es una dimensión del desarrollo humano que fomenta el desarrollo psicosocial,
la adquisición de saberes, la conformación de la personalidad, es decir
encierra una gama de actividades donde se cruza el placer, el goce, la
actividad creativa y el conocimiento. Según Jiménez (2002):
La lúdica
es más bien una condición, una predisposición del ser frente a la vida, frente
a la cotidianidad. Es una forma de estar en la vida y de relacionarse con ella
en esos espacios cotidianos en que se produce disfrute, goce, acompañado de la
distensión que producen actividades simbólicas e imaginarias con el juego. La
chanza, el sentido del humor, el arte y otra serie de actividades (sexo, baile,
amor, afecto), que se produce cuando interactuamos con otros, sin más recompensa
que la gratitud que producen dichos eventos. (p. 42)
La lúdica
es una manera de vivir la cotidianidad, es decir sentir placer y valorar lo que
acontece percibiéndolo como acto de satisfacción física, espiritual o mental.
La actividad lúdica propicia el desarrollo de las aptitudes, las relaciones y
el sentido del humor en las personas.
Para Mota (2004) la lúdica es un procedimiento pedagógico en sí mismo. La metodología
lúdica existe antes de saber que el profesor la va a propiciar. La metodología
lúdica genera espacios y tiempos lúdicos, provoca interacciones y situaciones
lúdicas. (p. 23) La lúdica se caracteriza por ser un medio que resulta en la
satisfacción personal a través del compartir con la otredad.
En opinión
de Waichman (2000) es imprescindible la modernización del sistema educativo
para considerar al estudiante como un ser integral, participativo, de manera
tal que lo lúdico deje de ser exclusivo del tiempo de ocio y se incorpore al
tiempo efectivo de y para el trabajo escolar.
Para
Torres (2004) lo lúdico no se limita a la edad, tanto en su sentido recreativo
como pedagógico. Lo importante es adaptarlo a las necesidades, intereses y
propósitos del nivel educativo. En ese sentido el docente de educación inicial
debe desarrollar la actividad lúdica como estrategias pedagógicas respondiendo
satisfactoriamente a la formación integral del niño y la niña.
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